Legión Negra

Legión Negra


    L
a XVI Legión, ahora Negra y originalmente conocida como los Lobos Lunares y luego Hijos de Horus, fue creada a partir de la "semilla genética" de su Primarca Horus, Señor de la Guerra, en la rebelión contra el Imperio, convirtiéndose en Marines Espaciales del Caos. Siempre se reúnen en gran número cuando su actual Señor de la Guerra, Ezekyle Abaddon el Saqueador, lo desea.

Historia

    Buena parte de la primera leva de la XVI Legión procedía de los clanes de cazadores de la Cuenca de Jutigra y los arrabales sub-placa de Samsatia. El conflicto perpetuo y la dureza de la vida en la desolada periferia había dado a estas gentes un duro carácter inmisericorde e independiente. La XVI Legión guerreaba con una agresividad abrasiva y se hizo sinónima de asaltos de choque repentinos y aplastantes. Su agresividad se revelaba en todos y cada uno de sus actos

    Para los Lobos Lunares la evolución más allá de sus orígenes  llegó con la primera leva de nuevos iniciados de Cthonia, un mundo de dura roca rico en recursos que había sido destripado a lo largo de miles de años, taladrado por túneles y ciudades subterráneas como por un ejército de gusanos, hasta quedar convertido en un cascarón hueco. Los relatos hablan de expediciones mineras que desaparecían en un solo ciclo y en la mayoría de ocasiones, no quedaba nada salvo sangre seca. Lo poco que se sabía era que las bandas de asesinos se arremolinaban como alimañas en una madriguera, no había más ley que la espada ni más deseo que el de sobrevivir. Entre estas facciones existía una red fluida de respeto, tributo y rivalidad. Las bandas surgían, evolucionaban y se disolvían en unos pocos meses solares.

    Los cthonianos rehicieron a la XVI Legión, quizás sin ser ni siquiera conscientes de lo que hacían. Para los terranos sus nuevos hermanos traían consigo sus propias costumbres, y modos de pensar heredadas por un millar de generaciones de insensible violencia. Las señales del cambio fueron muchas y sutiles dándole un carácter único. Asimismo, el carisma personal y la reputación se convirtieron en un rasgo de los comandantes de la Legión y esto se aplicó sobre todo a su Primarca Horus Lupercal, cuyo culto a su personalidad era universal dentro de la Legión.

    Su forma favorita de ataque era la aplicación de fuerza aplastante y repentina. La guerra consistía en identificar la fuerza y el liderazgo del enemigo, aislándolos y después destrozándolos. Aunque los Lobos Lunares habían ganado muchas victorias en sus años de incesante conflicto, una las eclipsaría a todas y les haría renacer de nuevo. En la Batalla de Ullanor el Imperio rompió el mayor imperio Orko de la historia conocida. Aquí las fuerzas de Horus quemaron los mundos del imperio Orko hasta su roca madre. En su día fue una victoria sin igual en escala e importancia. Para exaltar a su vencedor, el Emperador concedió a Horus un gran honor, le otorgó el título de Señor de la Guerra, de forma que el mando estratégico de la Gran Cruzada recaería a partir de entonces en Horus. Junto a su padre, la XVI también sería reforjada pasados unos años, su armadura pasó a ser del verde metálico de un mar tormentoso. En lugar de la luna creciente y la cabeza de lobo, un ojo reptiliano sin párpados miraría fijamente desde sus hombreras. Renacidos por segunda vez, los Hijos de Horus se habían alzado con su padre hasta una altura sin par.

    No mucho tiempo después, Horus fue herido por un antiguo subordinado y se recuperó en el Templo de la Logia de la Serpiente donde fue manipulado para entregarse al Caos y rebelarse contra el Emperador. La mayoría de los Hijos de Horus ferozmente leales y orgullosos de su Señor de la Guerra, no dudaron en renunciar a sus juramentos al Emperador, y empezaron a adorar a Horus y a sus nuevos dioses. Fuera de la Legión, la corrupción de Horus se extendió a todas las organizaciones con las que se relacionaba. Además, Horus conocía a los demás Primarcas como a hermanos y logró que la mitad de ellos le jurara lealtad. No obstante, Horus murió a manos del Emperador, y con él cayó la rebelión. Fue un golpe traumático y devastador para los Hijos de Horus que se retiró al Ojo del Terror. Allí Abaddon, quién desde Horus a sido el único en reunir a varias legiones, tomó el cargo de Señor de la Guerra y rebautizó de nuevo a los Hijos de Horus como la "Legión Negra".

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